Acabado al aceite

22/03/2016
  • El primer paso consiste en preparar adecuadamente la superficie del instrumento al que vamos a aplicar el aceite; evidentemente, partimos de la premisa de que disponemos de un cuerpo o o un mástil sin barnizar, con la madera totalmente al descubierto... ¿a alguno se le había ocurrido aplicar un acabado de aceite sobre un cuerpo ya barnizado???
  • La primera operación será hacer un cuidadoso lijado de la superficie con un grano medio; lo bastante fino para que el acabado sea suave, pero lo bastante grueso como para dejar el poro suficientemente levantado y facilitar la penetración del aceite. Dependiendo de si es una madera con un grano más o menos abierto, una lija de agua del 400 utilizada en seco directamente sobre la madera resultará perfectamente adecuada.
  • Es importante realizar este lijado siguiendo la misma dirección de la veta, para evitar marcar la superficie con rayas que, una vez aplicado el aceite, resaltarán de forma muy notoria.
    Una vez lijada toda la superficie, podemos aplicar una primera y generosa capa de aceite. En este caso, y dado que el poro de ésta madera es especialmente abierto, estamos aplicando directamente la mezcla mas gruesa, el aceite de acabado. A diferencia del aceite fluido, éste contiene una cierta cantidad de cera de carnaúba que ayudará a cerrar el poro.
  • La forma de aplicar este aceite es tan simple como hacer una muñequilla con un paño límpio de algodón y empaparla con el aceite. Se frota insistentemente con movimientos circulares sobre la superficie de la madera, repartiéndolo y ayudando a una buena penetración del producto.
  • Una vez hayamos aplicado una cierta cantidad del aceite veremos que la madera tiene un tono uniforme de color y presenta un aspecto húmedo pero sin chorretones; es el momento de dejar secar la madera.
  • La mejor manera de proceder a este secado es colgar el cuerpo atado de un cordel en un lugar bien ventilado; puede estar a la intemperie -el olor de los aceites y la trementina al secarse es un poco fuerte- pero a cubierto; hay que evitar el exceso de humedad y naturalmente, la posibilidad de que le caiga agua encima...

    Tras 24 horas la primera capa debería estar totalmente seca;  esto se nota perfectamente al tacto. Es el momento de aplicar una segunda capa, siguiendo el mismo proceso que en la primera. 

    Hay que aplicar la cantidad justa de aceite; toda la superficie deberá adquirir el mismo tono uniforme y el mismo aspecto húmedo, pero en ningún caso hay que aplicar tanto como para que gotee. Siempre es mejor quedarse corto en la cantidad que aplicar aceite en exceso.
  • Si la madera que estamos tratando tiene un grano muy abierto y no se cierra con facilidad incluso con el aceite denso, puede resultar útil hacer un suave lijado entre capa y capa. Este lijado generará una pasta compuesta de aceite y polvo de madera que rellenará los poros. Naturalmente, no hay que limpiar esta "suciedad" provocada por el lijado, sino que aplicaremos inmediatamente una nueva capa de aceite para sellar el poro con esta mezcla.
  • La cantidad de capas que hay que aplicar depende en gran modo del tipo de madera que estemos tratando; un poro abierto y grande necesitará una mayor cantidad de aceite y posteriormente de una cera densa que lo selle correctamente. Una madera con poro fino y muy cerrado puede necesitar solamente un par de capas de aceite fino y pasar directamente a una ligerísima capa de cera de acabado, ó incluso prescindir de ella y aplicar una única capa de aceite denso. 

    Es una cuestión de sentido común: cuando la madera no admite más aceite, no hay modo de que penetre. Simplemente se queda en la superficie y no se seca ni aún pasados dos o tres días.  Si estás en este punto, lo que debes hacer es frotar enérgicamente con un paño seco y limpio de algodón, como si quisieras eliminar la capa de acabado. En realidad, es eso exactamente lo que vas a hacer; el aceite debe quedar en el interior del poro, no es una capa sólida de barniz que queda en la superficie. Si queda aceite en el exterior "haciendo capa" no conseguirás que se seque y el instrumento tendrá siempre un tacto aceitoso y sucio. Hay que secarlo correctamente y conseguir un tacto absolutamente seco y suave. 
  • En el bajo de las fotografías hemos concluido el acabado aplicando una muy ligera capa de cera. 

    Al igual que con el aceite, siempre en cantidades muy parcas; es siempre mucho mejor pecar por defecto que aplicar demasiado producto de acabado que luego hay que eliminar irremisiblemente.

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