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Terapia de nivelado

El nivelado de trastes es una de las “terapias” a las que mas comúnmente sometemos en nuestro taller a guitarras y bajos con un cierto tiempo de uso, aunque, por desgracia, tampoco es tan extraño ver instrumentos recién salidos de fábrica con defectos en la colocación de los trastes.




Partimos de la base de que todos y cada uno de los trastes en un diapasón deben tener exactamente la misma altura; cualquier defecto en este aspecto provocará en mayor o menor medida problemas de trasteos, especialmente notorios en cuanto busquemos un ajuste con una acción especialmente baja.

Cuando este problema está causado por un desgaste natural de los trastes (el caso mas habitual) puede llevar, en los casos mas extremos, a provocar fallos de entonación por distinto recorrido de la cuerda en el momento de hacer presión sobre ella sobre pares de trastes muy desgastados y sobre pares no desgastados, además de obligarnos a modificar cada vez más la altura de las cuerdas para evitar los trasteos.

Cuando encontramos este defecto en una guitarra nueva por una mala instalación de los trastes, se hace notorio por un trasteo localizado en uno o varios puntos muy concretos del diapasón, solo evitable con una altura exagerada de las cuerdas.

Pero también puede ocurrir, además de lo dicho anteriormente, que tengamos otro motivo por el cual hacer un nivelado; por ejemplo, bajar la altura general de los trastes.

Esto, además de un desgaste ya suficiente, es el motivo del artículo de este mes.

En este caso concreto, nuestro cliente trabaja con una guitarra electroacústica de cuerdas de nailon. Todavía no ha notado ningún problema concreto de trasteos ni de entonación, pero es debido a una acción de cuerdas demasiado alta. Por otro lado, tiene problemas musculares en su mano izquierda debido a las muchas horas de ejecución y nos pide un ajuste mas bajo y sensible que permita aplicar un menor esfuerzo en la digitación.

El trabajo que vamos a efectuar consiste en hacer un nivelado algo mas exagerado de lo necesario; su guitarra monta unos trastes particularmente altos. Un correcto nivelado permitirá ajustar la guitarra con una acción mas baja, y una altura menor de los trastes permitirá un buen apoyo de cuerda contra traste con una menor presión y con mucha menos influencia en la entonación de la nota; con una presión suave de los dedos, la cuerda se apoyará sobre la superficie del diapasón sin verse tensada en exceso y sin ver alterada la entonación. Esto, acompañado de un juego de cuerdas de tensión fuerte, facilitará una acción baja sin ruidos de trasteo, ya que con una tensión más alta la cuerda necesita un espacio menor para vibrar libremente

En primer lugar dejaremos el mástil totalmente en reposo; esto es, liberado de la tensión de las cuerdas y con el alma totalmente aflojada. Lo ideal es hacer esto por lo menos 24 horas antes de empezar el nivelado. De este modo verificamos cual es la rectitud real del mástil sin estar sometido a tensión alguna. Lo comprobaremos con la regla de aluminio, pero siempre teniendo en cuenta que el desgaste entre trastes nos va a dar distintos puntos de apoyo a lo largo de toda la longitud del diapasón; hay que buscar una solución de compromiso. Lo lógico seria que, libre de cualquier esfuerzo, estuviese totalmente recto. En la práctica puede sufrir alguna leve deformación debida al uso o a tensiones normales en la madera desde su construcción. En cualquier caso, si estas existen, deberemos corregirlas en la medida de lo posible con unos ligeros toques al alma.

Una vez desmontados los clavijeros y la cejuela, fijamos sólidamente el mástil a la mesa de trabajo. El modo correcto es fijar primero la pala, sólidamente sobre una cuña de madera dura. A continuación situaremos otras cuñas bajo el talón del mástil y en su zona central, prestando mucha atención a no forzar en absoluto la curvatura del mismo. Simplemente debemos crear unos apoyos que impidan su deformación al presionar sobre los trastes, pero sin alterar en lo más mínimo su rectitud.

No dudes en comprobar varias veces con la regla que no has provocado alteración alguna.

Utilizaremos una cala de radio graduado a la que hemos pegado una lija de grano grueso (150). Con unas cuantas pasadas, la tinta del rotulador con la que hemos marcado los trastes nos revela los puntos concretos donde hay desgastes y/o deformaciones.

Tras varias pasadas más (las que sean necesarias...) hemos llegado al punto en que se han eliminado todas las marcas de rotulador. Esto quiere decir que hemos nivelado todos los trastes hasta la altura del punto de mayor desgaste.

Es muy importante en todo este proceso repetir cuantas veces sean necesarias las mediciones de altura de trastes con la mayor precisión posible. En la zona baja del mástil, con mayor número de trastes para una igual longitud, la tendencia natural es desgastar menos los trastes que en la primera parte del mismo; esto provocaría un nivelado incorrecto, con una mayor altura de trastes en la parte final que en la parte mas cercana a la cejuela. Deberás pasar la lija mas veces por la parte final del mástil que por la parte superior. Presta especial atención al primer traste; es muy fácil rebajarlo más que el resto, cosa que provocaría graves problemas de difícil resolución (es bastante fácil eliminar metal, pero bastante mas complicado añadirlo...)

Al final de esta parte del proceso, debemos tener una altura uniforme de trastes con una diferencia no superior entre todos ellos a 5 ó 6 centésimas de milímetro. Todos deben estar necesariamente dentro de la misma décima de milímetro.

El siguiente paso es el nivelado fino. Para este trabajo hemos utilizado placas de acero con polvo de diamante, una de grano medio y otra de grano fino.


Con los trastes perfectamente nivelados y aplanados, devolveremos su forma redondeada con la ayuda de una lima de trastes de diamante, primero del grano 150 y posteriormente con la de grano 300.

Mucha atención en este paso a no modificar la altura del traste y echar a perder todo lo hecho hasta ahora: hay que dar una forma redondeada al traste pero sin llegar a limar toda su superficie; hay que respetar una estrecha franja superior sin tocarla en absoluto con la lima.

El pulido de los trastes lo haremos en varios pasos, con la ayuda de un taco de lija flexible de grano fino en primer lugar, para seguir con lana de acero y con ruedas de pulir blandas de diversos grados. Presta atención en no apresurar ninguno de los pasos; antes de pasar a un abrasivo mas suave debes haber eliminado completamente las rayas provocadas por el anterior. No dudes en volver atrás si cuando pases a un abrasivo de grano mas fino observas rayas del anterior. En este paso, la uniformidad y la paciencia son la clave de un resultado perfecto.

Con la superficie de los trastes pulida como un espejo, aplicaremos aceite de limón sobre la superficie del diapasón para dar por terminado el nivelado. A partir de ahora, solo queda montar de nuevo la guitarra y hacer un correcto ajuste de alturas en la cejuela y el puente, así como de la curvatura del mástil para poder comprobar el resultado de este trabajo. Pero eso ya es otra historia.