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Mastil Scaloped Relic (Yngwie Malmsteen) (I)

Aprovechando un trabajo completo de “relic” consistente en la reproducción de la Stratocaster de Yngwie Malmsteen, hoy nos centraremos en un proceso de escalopeado de todo el diapasón. Este no es uno de los trabajos más comunes en el taller, por lo que creo que puede resultar interesante ver en detalle todo el proceso de transformación. 

Nuestro cliente nos ha proporcionado una excelente pieza como punto de partida; una Strato de los 70’, completamente original, con un mástil de arce de una pieza. Este es el formato de mástil adecuado para la técnica del escalopeado; con un diapasón de palosanto encolado resultaría extremadamente difícil y arriesgado hacer los rebajes necesarios sin traspasarlo completamente, sobre todo si tenemos en cuenta el grosor escaso de diapasón que Fender suele utilizar en sus modelos.
En este primer artículo veremos exclusivamente las operaciones de rebaje del diapasón, sin entrar en cuestiones como la extracción o instalación de trastes. Como el trabajo que vamos a realizar es un “relic”, tiene algunas características especiales como el envejecido de la madera, reproducción de manchas y daños en el mástil, etc., que abordaremos en el siguiente capítulo.

Una vez extraídos los trastes, el primer paso consistirá en eliminar el barniz del diapasón. Lo vamos a hacer con una lija de grano grueso pegada a un taco de madera calibrado con el radio original (en este caso 7 ¼”). NOTA: Mantendremos en este caso por petición del cliente el radio de 7 ¼”, aunque para este tipo de mástiles generalmente se suele hacer un radio mas plano.
Hay que deslizar el taco siempre a lo largo del mástil y uniformemente. Nunca hay que trabajar ninguna zona en particular de forma independiente; esto provocaría nuevas deformaciones en la superficie del diapasón.

Hay que observar a menudo el progreso del trabajo; veremos algunas zonas donde el barniz persiste, muestra de que la superficie original no estaba perfectamente igualada o de que los años han deformado algo el mástil. 
Además de dejar el diapasón al descubierto, esta operación nos permitirá rectificar esas  ligeras deformaciones del mismo y contar con una base de trabajo perfecta para el posterior retrasteado.

Una vez perfectamente limpia la madera y habiendo comprobado con la regla y el taco calibrado tanto la rectitud del mástil como la uniformidad del radio, podemos empezar con la operación de escalopear el mástil. 
Las herramientas necesarias para este trabajo serán un par de limas de luthier de media caña para el corte grueso de la madera, y algunas limas  de metales de grano grueso y medio, tanto de media caña como circulares, que nos servirán para perfilar la forma del rebaje de un modo más fino.
También vamos a utilizar algunos pedazos de lija de grano grueso y medio para eliminar las rayas mas profundas y terminar de perfilar uniformemente los rebajes. 

Para hacer los rebajes en los primeros trastes, los más anchos, primero haremos un surco central bien marcado, con la lima de luthier de media caña estrecha. Este surco central será el que marque la profundidad máxima en la zona central del rebaje y servirá de guía a la lima de media caña ancha, con la que ensancharemos el surco e iremos perfilando lateralmente el rebaje. 
Primer punto de atención: el primer surco debe estar perfectamente centrado y deberemos conseguir una anchura y profundidad uniforme en toda su longitud. Hay que atender a que estamos trabajando sobre una superficie curva, por lo que el movimiento de la mano debe intentar seguir una trayectoria igualmente curva.

Segundo punto de atención: hay que respetar sin rebajar una pequeña franja de madera a ambos lados del corte donde insertaremos los trastes; esta franja debe tener una anchura suficiente para servir de base al traste, por lo que será más o menos amplia según el tamaño del traste que vayamos a utilizar. Es muy importante que esta franja quede intocada, sin siquiera lijarla en absoluto. Al final, de esto dependerá que los trastes queden perfectamente nivelados a la misma altura. 

Hay que medir cuidadosamente y a menudo la profundidad del rebaje. Esta medición no solo hay que hacerla en el punto central del rebaje, sino también en las zonas exteriores (correspondientes a las cuerdas primera y sexta). Esta es la única forma de conseguir rebajes que reproduzcan la curvatura del diapasón y con la misma profundidad todos ellos. 

Para el rebaje de los últimos trastes, con los espacios más estrechos, utilizaremos para marcar el surco central una lima redonda de metales de grano grueso. Como estas limas no suelen tener todo su diámetro igual, sino que se van haciendo más estrechas hacia el final, podemos jugar con la posición de la misma para conseguir distintas anchuras de surco. No hay que olvidar el movimiento de vaivén siguiendo la curvatura del diapasón. Una vez hecho el surco con la lima circular, podemos perfilarlo utilizando la lima de luthier estrecha.
Para conseguir una buena forma final al rebaje es muy aconsejable empezar a limar desde la parte alta, junto al traste (recuerda, siempre respetando la franja de apoyo del traste) y deslizar la lima hacia la parte central y más profunda.

Una vez hechos los rebajes con las limas, hay que afinar y perfilar su forma. Deben quedar con un curvado uniforme y suave, todos con la misma profundidad, y naturalmente, sin marcas de lima. Para ello utilizaremos trozos de lija, primero de grano grueso, para facilitar el rectificar la forma, y luego de grano más fino, para eliminar las ralladuras y suavizar la superficie. 
Las primeras pasadas con la lija gruesa hay que darlas en sentido transversal al diapasón, siguiendo el rebaje. De esta forma es más fácil eliminar madera...

 …pero una vez ya hemos conseguido eliminar las rayas más gruesas hay que trabajar en sentido longitudinal al diapasón; de este modo es mucho más difícil eliminar madera pero es la única manera de que las ralladuras desaparezcan, ya que trabajamos en el mismo sentido que la fibra de la madera. Recuerda: eliminar las rayas que provocas con una sola pasada de lija en sentido transversal te costará un trabajo en sentido longitudinal diez veces mayor. Un truco muy útil para eliminar las rayas del lijado es humedecer la superficie de la madera con un paño empapado en agua y esperar a que se seque totalmente antes de seguir lijando. Al humedecer la madera, la fibra se hincha y las partes profundas de las rayas, donde la fibra está aplastada, “suben” hasta la superficie, reduciéndose mucho la profundidad de éstas. 

Resulta imposible saber de antemano que grosor tienen los dots de plástico que se instalaron originalmente; incluso es muy normal que no estén todos incrustados en la madera en la misma medida, por lo que es muy normal que se destruyan algunos de ellos, total o parcialmente.

El siguiente paso, por lo tanto, será incrustar unos nuevos dots de plástico iguales a los originales. Utilizaremos dots de ¼ de pulgada. Esta instalación no tiene ningún misterio; hay que taladrar unas nuevas cavidades de la medida exacta, alojar en su interior los nuevos dots y encolarlos.

Las únicas precauciones son las habituales en las incrustaciones; hacer un taladro de una profundidad no superior al grosor de la pieza a incrustar, para que una vez fijada en su interior quede una pequeña cantidad de material sobresaliendo de su alojamiento.

Una vez encolados, hay que eliminar el sobrante; primero con una lima de metales de media caña (cuidando no rayar si es posible la superficie de la madera), y posteriormente, lijando primero con grano medio/grueso (150-300) y finalmente con grano fino (400), hasta conseguir que la pieza quede totalmente enrasada con la superficie y suave al tacto.

Llegados a este punto, ya hemos terminado el proceso de escalopeado; a continuación, deberíamos barnizar toda la superficie del diapasón como paso previo a la colocación de los trastes. Pero como éste es un trabajo especial, no seguiremos estos pasos; la superficie del diapasón, al igual que en la guitarra original que estamos reproduciendo, no será barnizada, sino tratada con aceite y cera. También dejaremos algunas ralladuras estratégicamente situadas en lugar de hacer un pulido perfecto, y, ya que el diapasón original no estaba protegido por barniz alguno, reproduciremos las manchas del uso en su superficie provocadas por el Sr. Malmsteen, que por cierto, dan una idea bastante clara de cuales son las zonas del mástil preferidas por este músico…
Todo esto, y algún detalle curioso más, será el contenido del siguiente artículo.