¿lineales o logarítmicos?

Lineal o logarítmico?

     Los potes de curva logarítmica, como su nombre indican, no tienen un recorrido lineal; en la práctica, esto hace que el volumen se acople mejor a la forma de la curva de respuesta del oído humano. Es el tipo de potenciómetro que encontrarás instalado en la inmensa mayoría de guitarras y bajos, tanto en volumen como en tono.

     Los potenciómetros lineales son así llamados –en un alarde de imaginación- por lo rectilíneo de su curva de respuesta; a un cuarto de recorrido, ofrecen un cuarto de su resistencia total. A medio recorrido, la mitad de la resistencia. Y así hasta el final del recorrido.

¿Que ofrece cada uno?

     El pote logarítmico hace que casi todo el recorrido audible se concentre en un estrecho margen del recorrido físico del potenciómetro. Prácticamente no notamos diferencia alguna en el volumen al girar el pote y, de golpe, obtenemos el volumen máximo o lo apagamos completamente.

     Es una buena idea utilizarlos en el volumen si habitualmente solemos tocar con todo el volumen abierto y solamente lo utilizamos para evitar ruido de fondo cuando dejamos la guitarra apoyada en su pié.

     Son de gran utilidad para hacer efectos de violín –con un pequeño toque de meñique subimos de cero a tope creando un efecto de crescendo- o para hacer chillar la guitarra como un gorrino degollao acoplándola delante del bafle con total dominio de la situación.

     En el control de tono ofrecen un resultado similar, con casi toda la atenuación tonal concentrada en una pequeña parte de su recorrido. Si normalmente tocas con el tono completamente abierto o solamente utilizas un pequeño recorte de frecuencias para suavizar el sonido, son perfectamente útiles.

 

     El pote lineal, con su respuesta amplia y homogénea, resulta muy útil como control de volumen si quieres modificar la respuesta del ampli –especialmente con previos de válvulas- modulando la cantidad de señal de salida de tu guitarra. Puedes dosificar la intensidad de la saturación del amplificador aplicando mas volumen y buscar con mas facilidad ese punto de apertura que suaviza el tono hasta el punto deseado.

     Uno de los sonidos mas genuinos de la guitarra de jazz se consigue buscando un punto bastante cerrado del volumen –señal muy débil, sonido muy límpio- y la atenuación de frecuencias agudas que tan bien le sienta a las guitarras de caja, aplicando esta señal tan baja a un amplificador, preferiblemente de válvulas, este sí con el volumen subido prácticamente a tope.

     En el tono, y esto es una opinión personal, resultan mucho más útiles que los logarítmicos para encontrar el punto justo de atenuación en cada momento.

Experimenta; es fácil, efectivo y más barato que un cambio de pastillas…